Cariño, hoy tengo una sorpresa para ti, pero antes... ¿Quieres acompañarme? Me apetece mucho sentirte a mi lado mientras paseamos entre recuerdos, mientras caminamos atrás en el tiempo...
Deseaba tanto tenerte... El día que me confirmaron que ya estabas en camino, reí y lloré de emoción y supe que eras "tú" quien venía, pero no duró mucho la alegría, ¿Ves a esa joven que camina con la mirada perdida? Acaba de recibir un duro golpe, su bebé está en peligro y ella lo único que puede hacer es “reposar”. ¿Sabes, cielo mío? Somos nosotras... y hasta este momento no lo había visto. Siempre al recordarlo me he sentido víctima y ahora lo veo tan claro mi amor, que no puedo dejar de llorar mientras sigo escribiendo porque no quiero que se “pierda” ninguna sensación, ningún detalle. Mi niña... ¡cuánto has tenido que pasar para llegar a VIVIR!. Porque has sido tú la que tuviste que batallar, la que luchaste sin rendirte, eres un auténtico "guerrero de la luz". ¿Recuerdas tres meses después? Todavía no era el momento para recibirte, pero quién sabe por qué llamaste a la puerta, quizás te asustó la oscuridad o tal vez, se me acaba de ocurrir, quisiste salir en mi ayuda cuando me caí. ¡Oh, mi tesoro! Menudo susto, ¿verdad? Pero fuimos pacientes las dos y permanecimos juntas, cuidándonos, esperando el momento preciso. Y ese momento llegó. No me asusté, pues REconocí el dolor. Tranquila, y a la vez impaciente por tu llegada, nos dirigimos al hospital. Todo parecía perfecto, sólo era cuestión de tiempo. Pero el tiempo cambió y el cielo se encapotó y una fuerte tormenta se desató en mi interior. De nuevo nos tocó luchar. Y volví a vivir aquel infierno que ya conocí una vez y eso me dio fuerzas para continuar, porque sólo era el preámbulo de una nueva historia que escribir... Pero no pude soportarlo y la oscuridad me envolvió. Tú en cambio desafiaste a la naturaleza y cuando ésta se rindió y dejó paso a la mano del hombre... saliste con la barbilla levantada, con aire triunfante...
¡Bienvenida mi tesoro! 
Deseaba tanto tenerte... El día que me confirmaron que ya estabas en camino, reí y lloré de emoción y supe que eras "tú" quien venía, pero no duró mucho la alegría, ¿Ves a esa joven que camina con la mirada perdida? Acaba de recibir un duro golpe, su bebé está en peligro y ella lo único que puede hacer es “reposar”. ¿Sabes, cielo mío? Somos nosotras... y hasta este momento no lo había visto. Siempre al recordarlo me he sentido víctima y ahora lo veo tan claro mi amor, que no puedo dejar de llorar mientras sigo escribiendo porque no quiero que se “pierda” ninguna sensación, ningún detalle. Mi niña... ¡cuánto has tenido que pasar para llegar a VIVIR!. Porque has sido tú la que tuviste que batallar, la que luchaste sin rendirte, eres un auténtico "guerrero de la luz". ¿Recuerdas tres meses después? Todavía no era el momento para recibirte, pero quién sabe por qué llamaste a la puerta, quizás te asustó la oscuridad o tal vez, se me acaba de ocurrir, quisiste salir en mi ayuda cuando me caí. ¡Oh, mi tesoro! Menudo susto, ¿verdad? Pero fuimos pacientes las dos y permanecimos juntas, cuidándonos, esperando el momento preciso. Y ese momento llegó. No me asusté, pues REconocí el dolor. Tranquila, y a la vez impaciente por tu llegada, nos dirigimos al hospital. Todo parecía perfecto, sólo era cuestión de tiempo. Pero el tiempo cambió y el cielo se encapotó y una fuerte tormenta se desató en mi interior. De nuevo nos tocó luchar. Y volví a vivir aquel infierno que ya conocí una vez y eso me dio fuerzas para continuar, porque sólo era el preámbulo de una nueva historia que escribir... Pero no pude soportarlo y la oscuridad me envolvió. Tú en cambio desafiaste a la naturaleza y cuando ésta se rindió y dejó paso a la mano del hombre... saliste con la barbilla levantada, con aire triunfante...
¡Bienvenida mi tesoro! 
Hoy te doy la bienvenida ya que no pude hacerlo entonces...
Quiero que sepas que eres el mejor regalo, el más valioso y el que más admiro. Siempre fuiste especial. El bebé más tranquilo, la nenita más lista y la más activa de la guardería, la niña más inteligente del cole y la más apasionada por la vida...
-¿Las mamás pueden ser bomberos? Si cariño –te dije. Pues yo de mayor quiero ser mamá y bombero.
-¿Las mamás pueden ser veterinarias? Sí cariño –te dije. Pues yo de mayor quiero ser mamá y veterinaria.
-¿Las mamás pueden ser...? Esa eras tú, con cada cosa nueva que descubrías: una niña llena de sueños, de ilusiones.
Ahora eres la adolescente más fuerte y responsable que pudiera imaginar. Mi amor, una vez más te toca luchar. La vida nos pone pruebas para que tengamos la oportunidad de aprender, crecer y avanzar. Yo confío en ti plenamente, sé que eres capaz de todo lo que te propongas y quiero decirte algo que quizás nunca te haya dicho: “hagas lo que hagas, seas lo que seas, por encima de todo, te quiero y siempre te querré”, aunque a veces no sepa demostrarlo ni decirlo, nunca lo olvides, TE QUIERO. Me siento muy orgullosa de ti, de la gran fortaleza que tienes y te pido perdón por no haber estado a la altura de las circunstancias en los momentos en los que me has necesitado. No puedo cambiar el pasado, pero sí aprender de él, por eso cielo mío, cuando me necesites, sólo tienes que decirlo y allí estaré, ahora y siempre...
Ahora eres la adolescente más fuerte y responsable que pudiera imaginar. Mi amor, una vez más te toca luchar. La vida nos pone pruebas para que tengamos la oportunidad de aprender, crecer y avanzar. Yo confío en ti plenamente, sé que eres capaz de todo lo que te propongas y quiero decirte algo que quizás nunca te haya dicho: “hagas lo que hagas, seas lo que seas, por encima de todo, te quiero y siempre te querré”, aunque a veces no sepa demostrarlo ni decirlo, nunca lo olvides, TE QUIERO. Me siento muy orgullosa de ti, de la gran fortaleza que tienes y te pido perdón por no haber estado a la altura de las circunstancias en los momentos en los que me has necesitado. No puedo cambiar el pasado, pero sí aprender de él, por eso cielo mío, cuando me necesites, sólo tienes que decirlo y allí estaré, ahora y siempre...
“Feliz, feliz en tu día, mi nenita que dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más”


Sé que era importante para ti, así que se convirtió en importante para mí y aquí está mi sorpresa:
¡¡10:04!!Te quiero mucho cielo. Me encantaría estar contigo, pero bueno... lo celebraremos juntas cuando vengas. Que tengas un bonito día lleno de bendiciones y que la sonrisa siempre esté presente en tu rostro y la luz "del guerrero" en tu mirada: montañas de besos...
"El guerrero de la luz se concentra en los pequeños milagros de la vida diaria.
Si es capaz de ver lo bello, es porque trae la belleza dentro de sí, ya que el mundo es un espejo y devuelve a cada hombre el reflejo de su propio rostro. Aun conociendo sus defectos y limitaciones, el guerrero hace lo posible por mantener el buen humor en los momentos de crisis.
Al fin y al cabo, el mundo se está esforzando en ayudarlo, aun cuando todo a su alrededor parezca decir lo contrario."


















