Sigue lloviendo. El viento golpea con fuerza mis entrañas. Mariposas levantan el vuelo agitando el aire de Pekín. Todo cambia, nada permanece. De pronto me baño dos veces en el mismo río. Ayer fue hoy. Está ocurriendo en este momento... de nuevo te digo adiós ...
“Culpable” –el jurado se ha pronunciado.
La gente se amontona para no perder detalle. Los rayos del sol caen implacables como la fría justicia.
“Culpable” –sentencia el juez.
Cumpliré la condena y lucharé contra los gigantes. Sujetaré las alas de las mariposas, pero algo está ocurriendo en Nueva York...
Me subí al tejado y cogí cerezas, sabían a ti... Iré a verte. No te llevaré flores. Mamá las planta para ti. Te dejaré un beso en el frío mármol...
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Y mientras yo encendía velas quemando sueños, tú soplabas las que harían realidad tus deseos...
“Feliz, feliz en tu día, mi vecino que dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más”
Mi buen vecino, mi cómplice, mi amigo. Ha llovido mucho desde aquella tarde en que nos conocimos en el barrio. ¿Recuerdas nuestras peleíllas en el patio? ¡Qué tiempos aquellos! A veces añoro nuestros cafés matinales, nuestras charlas nocturnas, nuestros correos de ida y vuelta... Hoy estoy hipersensible y he mirado en el baúl de los recuerdos y mira que he encontrado:
“lejos quedan aquellos días de correos, correos que me traían nuevos aires.
(...)pero sin prisas que a las misas de réquiem nunca fui aficionado, que el traje de madera que estrenaré no está siquiera plantado, que el cura que ha de darme la extremaunción no es todavía monaguillo, que para tener sentido este correo le falta un buen estribillo (...)
Claridad oscura que empañas el espejo de mi ver volverás a donde nunca emprendiste camino alguno”
Gracias por regalarme tu amistad. Gracias por compartir conmigo tu particular filosofía. Gracias por mostrarme otra manera de ver el mundo. He aprendido muchas cosas contigo, sobre todo a ser paciente y además, me has escuchado, me has apoyado y me has regañado muchas veces, pero aunque lejos queden aquellos días de correos que nos traían nuevos aires, tú y yo estamos por encima de eso: “Nosotros, los de entonces” somos los que siempre hemos sido...





