sábado, 16 de junio de 2012

Y te sigo echando de menos...



Esta noche apenas he dormido. Cerraba los ojos y te veía. Estabas en la cama y aparentabas dormir, pero yo sabía que no dormías. Me acercaba a ti, te acariciaba la cara y dejaba reposar un suave beso sobre tu frente fría. Abrías los ojos y la profundidad que había en ellos caía sobre mí. Tus labios se juntaban intentando simular un beso. Las fuerzas se te iban en el intento. Yo cerraba mis ojos para ocultar las lágrimas prontas a derramarse y acercaba mi mejilla a tu boca. En ese beso depositabas el poco aliento que te quedaba, y yo me sentía morir.

Quería estrecharte entre mis brazos y llorar hasta vaciarme, pero no podía ser tan egoísta, quería transmitirte una paz que no sentía, una confianza ya tiempo perdida, una esperanza que quedó lejos hace tiempo. Creo que no lo conseguía… Tú me mirabas intentando susurrar algo y yo te sonreía con todo el amor de mi alma dolida.

Esta noche apenas he dormido. Como siempre que se acerca tu aniversario, tu recuerdo se cuela entre mis sueños y los convierte en pesadillas. Mis sueños son inquietos, me despierto sobresaltada. A veces es mi propio llanto o el llanto de la gente que puebla mis sueños quien me despierta. Y me asomo de nuevo a la profundidad de tus ojos y sólo veo el vacío de tu mirada, y en esa despedida, recojo tu última lágrima.