martes, 28 de agosto de 2007

lunes, 20 de agosto de 2007

Donde caben dos... ¿caben tres?

"La relación triangular se inicia cuando uno de los miembros de la pareja se relaciona íntimamente con otra persona y no puede dejar a ninguna de las dos. Una característica esencial del triángulo amoroso es la incapacidad del que lo inicia para decidirse por una de las dos. La ambivalencia en los sentimientos hacia las dos es lo que produce el fenómeno “triángulo amoroso”. Los triángulos amorosos producen mucho dolor emocional, en especial, al que los inicia, aunque parezca increíble. La persona eje en el triángulo amoroso es capaz de inventar un pleito momentáneo con la pareja que está logrando mucho control y vuelve entonces con la otra. Lo curiosos es que realmente se convence de su verdad y justifica su regreso con la pareja anterior. No aparenta comprender la causa de sus rebotes emocionales."
Y digo yo...

Él-ella- y el/la amante, es el típico triángulo amoroso, pero... ¿qué hay del típico amigo/a íntimo de alguna de las partes de la pareja? ¿Puede ser también parte del triángulo? De serlo... ¿Sería "amoroso"? Me refiero a la etiqueta que se le pondría a una relación así. Después de leer este artículo me sentí como uno de los lados de ese triángulo, que por cierto, yo no llamaré amoroso.
Mi amigo “X” tiene una relación “amor-odio” con “Y”. El suele contarme sus cosas, se abre a mí y comparte conmigo sus problemas, sus frustraciones y sus pocos sueños. Me busca cuando discute con “Y". Yo le escucho y aunque no comparto en absoluto su manera de encarar la vida, le entiendo, y sobre todo, la respeto. No sé que busca en mí cuando viene, pero si sé que le asusta lo que encuentra y entonces se va. Vuelve con “Y” que ya está arrepentida de "todo" lo que ha dicho o hecho y dice que no volverá a ocurrir. Y así sucesivamente. Regresa a mí una y otra vez y luego vuelve a ella. Sólo somos amigos, pero existe entre nosotros una relación muy especial.
Anoche le volví a encontrar ahogando sus penas en una copa de Brugal con cola. Hacía semanas que no le veía, a excepción de los cinco minutos de la noche anterior que lo encontré acompañado y me contó que se había mudado a casa de “Y” de forma temporal. Pues bien, como decía... allí estaba “X” viendo el mundo a través de una copa de cristal. De nuevo habían discutido y se sentía solo en una ciudad donde la única relación afectiva, para bien o para mal, era esa... la que no le dejaba vivir ni morir. Esta vez no quise quedarme a escucharle y me fui. Cuando llegué a casa pensé en él y en dónde pasaría la noche si ella no le abría la puerta y entonces, a través de un sms, le ofrecí mi casa si no tenía a dónde ir.
Esta mañana me ha sorprendido una llamada, una llamada de “X”, su voz era femenina y me dijo: "Pues sí, sí le he dejado entrar"
...
Aunque sólo fuera para invadir su privacidad y saciar así sus ansias de venganza, sí, le dejó entrar... Pero ahora “X” ya no está en la ciudad...

¿Quién dijo eso de: "El que es celoso, no es nunca celoso por lo que ve; con lo que se imagina basta"?
Como dijo Balzac:
"Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad".

jueves, 16 de agosto de 2007

Sabías qué...

"Cuando se entrena a elefantes pequeños, los entrenadores usan una cadena grande y la atan a la pata del elefante, y luego atan la otra punta a una barra pesada de hierro que está anclada profundamente en la tierra. El elefantito tira un día hasta que se duerme agotado y al día siguiente lo vuelve a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal acepta su impotencia y se resigna a su destino. Este proceso ocurre a lo largo de dos o tres años. Entonces el entrenador toma una pequeña estaca y la entierra, y amarra al elefante con una cuerda. El elefante, basándose en las experiencias pasadas, nunca trata de mover la estaca. Es así que un enorme animal se transforma en la víctima de un frágil pedazo de cuerda y está amarrado tan firmemente como lo estaría con cadenas de hierro."

¿Te ha pasado alguna vez como al elefante? ¿Te sientes víctima de tu pasado? ¿Qué te mantine atrapado? ¿Cuál es tu estaca?

Grabamos en nuestra memoria el "no puedo, nunca he podido".
No olvides que todo lo que hace falta es mirar con nuevos ojos, pensar de una nueva manera para quedar totalmente libres...