domingo, 30 de julio de 2006

Una tarde de río

La noche anterior había sido de celebración. Una por una, pasamos por la silla de honor y nos hicimos la foto, como en navidad, como niños haciendo cola para sentarse en las rodillas de Papá Noel. Los chicos haciendo mutis por el foro, dejaron el protagonismo para nosotras, las bellas donnas de la noche. Fue una noche muy divertida, tan divertida que pensamos que no tenía que acabar, así que haciendo una pequeña pausa para dormir, lavar la cara y poco más, nos fuimos guitarra en mano y botella de champán, a compartir risas, canciones y bocadillos de jamón, (el mío sin queso) a los Molinos de ... da igual el nombre; es un bello lugar en plena naturaleza, lleno de contrastes de luz y color, el cielo parece más azul y el verde más verde y el agua que discurre por el río no parece más fría, ¡es más fría!.

Llegamos y nos hicimos un sitio entre la pequeña multitud. En unos minutos instalamos nuestro campamento y nos fuimos a bañar. El agua fría no hizo sino que calentar los ánimos de algunos de los presentes, como testigo de lo que digo, hay momentos captados por el ojo que lo ve todo dando fe de ello. Y no es para menos. Pieles tostadas al sol brillaban bajo gotas de agua y aceites, diminutos bikinis tapaban lo poco que dejaban a la imaginación, algún que otro bañador reprimía deseos insatisfechos de aquella tarde de sol.

Y cantamos... trocitos de canciones de todas las épocas. No había manera de que nuestro cumpleañero, inquieto hasta la saciedad, nos deleitase con una entera. Y si alguna vez tuvo intención, fue interrumpido por la aprendiza de risas, que aprovechaba la inspiración de nuestro artista homenajeado, para dejar fluir sus pensamientos en alta voz. Pero se lo vamos a perdonar, porque nos mostró una faceta que no conocíamos ni ella recordaba: su vena artística. Nos sorprendió arrancando notas a la guitarra y sacó del baúl de los recuerdos, sus viejas y bellas canciones. Y que bonita estaba. Con su pamela blanca, sus lentes negras, su piel morena y su sonrisa retando al sol.

Y la viuda... radiante, era la felicidad hecha mujer. Contenta por el éxito de sus bocatas –gracias por recordar mis gustos-, disfrutando como hacía tiempo no veía, y orgullosa, muy orgullosa de la tremenda humanidad de su chico, aunque celosa de sus palabras. Lo vamos a mejorar, ¿verdad mi bella viuda?

Y nos reímos, una vez más nos reímos, porque hasta en el río, nuestra nueva integrante del grupo, conocía gente. Y nos reímos ante lo cómico de la situación. La noche anterior nos presentó gente sin parar... sí, sí, sin parar: sin parar de bailar, sin parar de beber, sin parar de hablar... interrumpía TODO, para podernos presentar...

Y la pareja que el agua nos trajo, se unió a la tarde de río.

Y después de brindar con copas de champán, como no podía ser menos en un lugar tan hermoso, pregunté la hora y me fui corriendo. Ni llevaba zapatos de cristal ni eran las doce de la noche, pero es que fuera de los cuentos, la vida no es tan liviana y hay necesidades que necesitamos atender y bueno, ¡que me cerraban el super!

“Aún recuerdo aquel día que nos fuimos a bañar, aquel agua tan fría y tu forma de nadar, en el río aquél tú y yo...”

lunes, 24 de julio de 2006

Te eché de menos...


Entre la multitud noté tu falta. Sentí tu ausencia. Te necesité. Quise esconderme en un rincón y llorar, romper las cadenas que aprisionan mi alma. Necesitaba escapar de mi propia cárcel. Temía ese momento. Aunque he pensado muchas veces que estaba preparada, hoy me doy cuenta, que nunca lo estaré. Siempre será esa herida que no cura, que sangra por mucho que la tapone. No tuve mas remedio que sobreponerme y dar la cara, fingir que no te recordaba con dolor. A veces me superaba el esfuerzo, me agotaba y, al final, pudo más que yo.

Te eché de menos...

Verte de pronto, me produjo tal dolor que no pude fingir mas. A medida que mis labios sonreían, mis ojos se iluminaban. La emoción me invadió. Las lágrimas rodaron por mis mejillas. Ahí estabas... sonriendo. Te acercabas a mi y... ¿qué me decías? No pude entenderlo. ¡Qué feliz estabas! No podía verte así... me fui... agotada por el esfuerzo, vencida por el recuerdo, triste... muy triste por tu ausencia.

En la soledad de mis noches, siento que el ayer me persigue, el mañana no existe y el hoy poco importa. Necesito avivar mi cordura... se escapa entre mis dedos... Entonces, imagino mi pequeño mundo. Está completo. No falta nada, ni nadie. Allí sonrío sin necesidad de esa sonrisa pintada.

“Paseamos por la orilla del río, me dices que tenga cuidado. Me coges en brazos -no llego a darte un beso-, dices que lo intente otra vez, que lo conseguiré. Me llamas cuando me necesitas y cada vez mi nombre se repite con mas frecuencia. Lo oigo y voy ... lo vuelvo a oír y voy... y lo vuelvo a oír y voy, pero... de pronto... ya no se pronuncia... "
Te echo de menos...

Algún día ese pequeño mundo será nuestro. Daremos nuestros paseos cerca del río, descubriendo los secretos de la montaña. Me contarás tus batallas y yo te escucharé. Ya no tendrás que llamarme, estaré siempre a tu lado, llenándote la cara de besos. Te daré mil por cada uno que tú me has dado ¿Sabes cuántos serán? Tantos, tantos... que necesitaré la eternidad para pagarlos.

viernes, 21 de julio de 2006

Sentencia

Dando tumbos,
buscando luz,
buceo entre tinieblas
al amparo de la noche.

Noche sombría,
cómplice gris,
entre gemidos
y luces ambarinas.

¿Dónde aparcar las emociones
sin monedas para el ticket?

Conciencia,
juez implacable,
de mirar inflexible, duro.
No das cuartel.
Sin temblor en tus manos sentencias.

Sentencia firme,
¿no cabe apelar?
¿Atenuante no es la inocencia?

Espero en el corredor de la muerte
que llegue quizás,
el dulce indulto
que quite de mi boca
el sabor amargo de la culpa.

martes, 18 de julio de 2006

Algunas, obras de arte... otras, tan sólo obras...

Limpié mi salón. Moví muebles, quité cortinas, aireé el cuarto y entró la luz.
Nunca pensé que fuese tan amplio, tan diáfano, y que guardase tantos tesoros ocultos en los rincones.
Agotada por el esfuerzo, me asomé a la ventana y vi el arco iris. Allí estaba, desplegando orgulloso sus colores ante mí. Era una muestra de paz y equilibrio.
Mis ojos se posaron sobre una nube que lloraba por sentimientos y deseos guardados no contados a tiempo, lágrimas vertidas caían bajo un sol de justicia hasta alcanzar purificarse de la forma más sublime.
Radiante, poderoso, lleno de energía, de vida, de calor, brillaba en el firmamento el sol.
Una creciente paz me invadió tras los cristales de mi salón...

domingo, 2 de julio de 2006

El beso


Alguien me habló sobre los besos y me dijo: "Los besos unen, crean lazos, son voluntad de querer ser en el otro, tanto si se da como si se desea. Toda mi energía y deseo van en este beso que es más que letras...".

Besar es todo un arte y el beso es la obra. Se me ocurre que tal vez ésta pudiera ser la definición para un artista. El beso en occidente es una señal de afecto y de amor y nos besamos perfectamente en público; en oriente es la expresión más íntima del deseo y se deja para la intimidad de los amantes. Hay románticos que fieles al protocolo del buen casanova te besan en la mano como antiguamente. Otros, reservados y tímidos, te besan suavemente con los ojos, quizás este acto sea mezcla de dos culturas y dejen para la intimidad lo que prometen con la mirada. Para los buscadores del Santo Grial, el beso es el encuentro después de una larga búsqueda. Para el poeta, es la sed loca que se no se apaga con beber, se apaga con otra boca que tenga la misma sed. Tal vez, los besos, sean la respuesta a la pregunta eterna del amor. Los ladrones de besos justifican el robo explicando que el beso robado lleva el néctar de la flor. El justiciero opina lo contrario: el beso legal vale más que el robado. El científico lo explica como el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías. El práctico, dice que un beso no es más que un truco para dejar de hablar cuando las palabras se tornan superfluas. Para los estudiosos de las lenguas, el lenguaje universal...

Y pensé... ¿Qué es para mí un beso? He dado tantos besos... Siempre llevan un mensaje.
He dado besos cándidos, suaves, moderados. Besos tiernos, dulces, sensibles, besos fugaces, besos sin prisas. He besado con pasión, con deseo; besos sexys, besos ávidos y casi perpetuos. He besado en la mejilla, en la frente, en la nariz, en los ojos, en la boca, he besado cada cm de la piel. He besado tanto y de tantas maneras, que he llegado a una conclusión: el beso es el canal para que dos espíritus se comuniquen. Sí, creo que es un medio. Hace mucho tiempo leí, que un beso es el idioma de las almas...

¿Qué es para ti un beso?
Pregunté a un amigo y me dijo: “Nunca me lo había planteado. A veces, un beso es simple cortesía. Yo cuando beso a alguien que quiero, lo acompaño con un abrazo o un gesto de complicidad. El beso que te mando, es símbolo de agradecimiento y cariño por tu amistad, por la magia que creas, me has enseñado a ver las cosas de otra manera, ¿te vale?”

¿Qué si me vale? Gracias por contestar a mi encuesta y gracias por el contenido de ella. Recibe este beso en la mejilla, cálido, tierno, beso fraternal, comunión de almas, te beso...
Y para vosotros... ¿Qué es un beso?

sábado, 1 de julio de 2006

Libre


"Puede que me aten con cadenas, que se crean dueños de mi cuerpo, que me encierren con barrotes; no importa, cerraré mis ojos, desplegaré mis alas y alzaré el vuelo donde quiera que tú estés"
Anónimo