miércoles, 29 de noviembre de 2006

¿Es posible atrapar una nube?


-¿Te traemos un café?
-Como queráis.
-¿Sólo o con leche?
-Como queráis...

La tarde es tan fría que invita a un café bien caliente. Pero el reloj dice que ¡No! Es hora de los vinos. Los cafés quedan relegados a un segundo plano. Pero insistimos: ¡Por favor, un cafelito para llevar! La respuesta no deja dudas ni puertas abiertas a la esperanza. No tienen vasos de plástico.

Volvemos sobre nuestros pasos y allí está Daniel. Nos espera, o tal vez no, tan sólo está allí. Sonríe ante nuestra odisea particular por un café y se pronuncia “Tomemos pues un vino”. Se incorpora y despierta a su fiel amigo que dormita a sus pies. Le deja a cargo del “negocio” mientras él está fuera, o dentro... ¿qué más da? mientras él no está.

El café deja de ser café y se convierte en un bar de tapas. Las pastas han sido retiradas y han dado paso a rebanadas de pan con tomate y jamón. El vino es el protagonista de la tarde y como buen anfitrión, se muestra gentil en tres grandes copas.

Voces demasiado altas obligan a nuestros oídos a prestar la máxima atención. La experiencia habla. La curiosidad está atenta. Nuestra mesa se eleva entre las demás e irradia una luz especial. Es presa del arte. La luz de la poesía brota entre sucios dedos y limpio corazón:


“De donde
estuve
y fue,
no seria
mi mente capaz
de desgramar
la fantasía
para suplantar
a la verdad
de una noche
un invierno
y un sitio
Padre de todos
los colores...”

Daniel García

Intento escuchar su voz entre el gentío mientras narra el poema que me acaba de regalar. Le miro. Él está entre las palabras tan bien hilvanadas y no hace caso al cigarrillo que apunto está de quemarle los dedos. De cuando en cuando, lo acerca a sus labios agrietados y aspira una sutil bocanada que al instante sale por su nariz y se esconde, como su rostro, entre su barba. Lo apura hasta el final. Como la vida que le ha tocado o que ha elegido... como la vida misma.

Salimos al frío de la noche y Daniel vuelve a su “puesto”. Coloca su mochila en el suelo para aislar del frío a su fiel amigo, que agitando el rabo, ya se acerca a él. Luego se acuclilla, deja el bote cerca de sus pies y desde esa posición, nos dice adiós.

Estamos en la zona alta de la ciudad, el casco antiguo. Irónicamente, Daniel ha elegido “La calle del reloj” . A un lado, un convento de clausura, al otro la antigua cárcel...

He recordado algo que leí en una ocasión. Los nuevos mendigos saben de marketing. Ponerse un cartel que diga: “es para vino, por lo menos somos sinceros” causa risa ,y la gente deja caer la moneda. Tengo que decírselo a Daniel, quizás es más emotivo y sensible que regalar poemas...

lunes, 27 de noviembre de 2006

Hoy es un día especial

Esta mañana me he levantado muy temprano. No he dormido muy bien. He tenido sueños inquietantes. Me he despertado con el sonido de la alarma de mi móvil y al apagarlo me he acordado que ¡hoy es un día especial! Cumple años mi gran amiga del alma. Así que le he puesto un sms con el “Cumpleaños Feliz” y me he metido en la ducha. Ya preparada para salir de casa, me he acercado a la orilla del mar y le he susurrado: “buenos días...” y una ola se levantó y llenó de luz y calor esta mañana oscura y fría, y nos fuimos a desayunar chocolate con churros con la cumpleañera, que no parecía muy alegre de cumplir un año más, así que dulcificamos aquellos rasgos bellos y serios con una “gran piruleta”. Después de tantos años de reír, llorar y compartir tantos y tantos momentos, hoy quiero revelarle un gran secreto, será mi regalo para ella y para todas las mujeres que hoy cumplen años, bueeeeeno, para las que no cumplimos años también. Para todas nosotras, la historia jamás contada...

Un día, en el Paraíso, Eva hablaba con Dios:

-Tengo un problema
-¿Qué problema, Eva?
-Sé que me has creado, que me has dado este fantástico jardín, todos estos maravillosos animales y esta serpiente tan encantadora con la que no paro de reírme todo el día, pero... no soy del todo feliz...
-¿Cómo es eso, Eva? -Replica Dios desde las alturas-
-Me encuentro sola y, además, estoy harta de comer tantas manzanas...
-Está bien Eva, en este caso, tengo una solución... crearé un hombre para ti.
-¿Qué es un hombre?
-Un hombre será una criatura imperfecta, con muchos defectos. Dirá mentiras, te meterá en líos, será orgulloso, no será muy inteligente y siempre necesitará de tu consejo para actuar...¡vaya!, que te causará problemas. Solo destacará en cosas infantiles... como pegarse o ir corriendo detrás de una pelota dándole patadas. Pero, será más fuerte y rápido que tú, y le encantará cazar y matar. Tendrá un aspecto simple, pero como ya te estas quejando, le crearé de tal forma que satisfaga tus... diríamos... necesidades físicas...
-Suena bien... ¿donde está el truco? -Dijo Eva, mientras arqueaba la ceja irónicamente-
-Bueno... lo tendrás con una condición.
-¿Cual? Como te decía... el hombre será orgulloso, arrogante y narcisista... así que le tendrás que hacer creer que él va a ser el primero de la Creación. Recuerda, este será nuestro secreto... De mujer a mujer...
Anónimo

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseeeeaaamooos toooodosss, cumpleaaaañooosss feeeeliiiizzzzz

"Y si tú quieres podemos salir a celebrarlo...


jueves, 23 de noviembre de 2006

Bendita inocencia

Se cuenta que en cierta ocasión los discípulos de Lao Tse, discutían sobre cierta sentencia:

“Los que saben no hablan; los que hablan no saben”.

Como no se ponían de acuerdo en el significado de aquellas palabras, le preguntaron al maestro.

Éste, mirándoles fijamente les dijo:

“¿Quién de vosotros conoce la fragancia de una rosa?”. Todos conocían aquella fragancia; entonces el maestro les dijo:

“Expresadlo con palabras”. Y todos guardaron silencio...

lunes, 20 de noviembre de 2006

Tal vez por eso, tal vez por tanto...

No soy nada

Nunca seré nada

No puedo querer ser nada

Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.

Fernando Pessoa

Los sueños, esa ilusión que te abraza, te envuelve, te besa y te da calor las frías noches de invierno y te susurra al oído fragmentos frescos y liberadores las cálidas noches de verano.

Yo, como Pessoa, tengo en mí todos los sueños del mundo. Y pronto sacaré de la chistera otro sueño y experimentaré una vez más, la magia de soñar. Me voy a Chile. Observo los cambios que se han dado para que ésto sea posible y doy gracias al universo, siempre dispuesto a darme todo lo que necesito para hacer realidad mis sueños. Doy gracias a la AMISTAD, por su generosidad. Desde a Agustín, que en sus inicios alimentó este sueño, a Ángel, que llegó cuando ya sólo quedaban algunas brasas y con su perseverancia no dejó que se apagase.

Hoy este ángel cumple años y me gustaría regalarle el cielo y la tierra, pero eso ya le pertenece por derecho propio. Me gustaría meterle en la maleta y llevármelo al otro hemisferio, pero no podría pagar el exceso de equipaje. ¿Qué puedo regalarte? Mi amistad... Aunque ya es tuya. Úsala siempre que la necesites. Disfrútala y aunque la olvides, al contrario que con las llaves del coche, nunca la perderás. ¡Ah! ¡Y no tiene contraindicaciones!

Un día, tal como hoy, se fue un dictador y llegó un ángel liberador. Nada es casual... Que el espejo de la vida te devuelva una gran sonrisa de satisfacción. Que tus días estén llenos de ilusión. Que el brillo de tus ojos nunca se apague y sirva de guía en la oscuridad.

Felicidades querido amigo. Un abrazo tan intenso como el mejor de los deseos, besitos detartaycava..

.

(...) ¿No hay límites, Juan? pensó. Bueno, ¡llegará entonces el día en que me apareceré en tu playa, y te enseñaré un par de cosas acerca del vuelo! Y aunque intentó parecer adecuadamente severo ante sus alumnos, Pedro Gaviota les vio de pronto tal y como eran realmente, sólo por un momento, y más que gustarle, amó aquello que vio. ¿No hay límites, Juan?, pensó, y sonrió. Su carrera hacia el aprendizaje había empezado...

Juan Salvador Gaviota

jueves, 9 de noviembre de 2006

De ilusiones y fantasía


El reino de las hadas no está lejos de nosotros; está incluso al alcance de nuestra mano. Para penetrar en él basta cambiar la propia manera de ver las cosas. El único “Ábrete Sésamo” es la mirada –la mirada maravillosa de la infancia.

Brasey


A veces me pierdo entre ilusiones y fantasías. Tampoco pasaría nada por evadirme un ratito y viajar por distintos mundos de mi interior e intercambiar sueños con espíritus, duendes y hadas, pero... ¡shhhhhhhhhhh,! Que no nos oigan los “normales”, porque condenarían nuestros sueños y nos llamarían locos. Todos soñamos y sólo algunos realizan esos sueños, y cuando esto sucede el mundo entero se siente cobarde. Y nos castigan, por ser diferentes, por vivir nuestros sueños, por ser más valientes...

Sólo unos pocos quedan libres, no temen al “dedo acusador de farsas”, los niños...

¿Recordáis cuando no teníamos miedo a vivir todos esos mundos que nos ofrecía la inocencia, la pureza de ser niños?

domingo, 5 de noviembre de 2006

Hoy te llevo en mi pensamiento

Y qué prontito nos hemos levantado. Hemos desayunado sin mucho apetito y juntos hemos recogido la mesa. Luego nos hemos sentado unos minutos en el sofá y, cuando he estornudado, cariñosamente me has dicho: “Salud”. Con una sonrisa me acercaste la caja de pañuelos y con un guiño ;-) me soné la nariz. Déjame que ponga música y repose en tus brazos un poco más –te susurré. Te he echado tanto en falta, que cuando me faltas ya no te busco, ni siquiera te recuerdo. A veces, de pasada, te veo y me digo: “hoy le iré a visitar”. Pero luego te rehuyo, y no sé muy bien por qué. No es el lugar donde duermen tus sueños; no, no lo es. De niña sí me asustaba, de adolescente me atraía y, ahora ya adulta, no es atracción lo que siento, es... es calma. Entonces, llegados a este punto, ¿por qué la duda me asalta? ¿por qué te pierdo en el olvido? Soy yo ¿verdad? Te echo tanto en falta...

Sentí tu mano en la mía, mi cuerpo se estremeció, el mundo se me vino encima y mi corazón se rompió. Destrozada, confundida, con furia y con dolor, quise gritar: ¡No me dejes! Pero el silencio habló.

Silencio, sólo silencio... Un silencio abrumador...

Mis ojos buscaron los tuyos, el momento, el adiós, y el vacío de tus ojos hizo añicos mi razón. Tu mirada derritió el hielo, el infierno se heló, quise gritar: ¡No te vayas! Pero mi boca calló.

Silencio, sólo silencio... Ni una palabra, un adiós... Sólo una lágrima mojada que mi tristeza aumentó.

Silencio, sólo silencio... Un silencio aterrador...

Amar es sufrir en silencio. A veces perder la razón. ¡Qué bonito sufrimiento que me llena de emoción! El amor de un padre a un hijo, de un hermano a una hermana, de un amigo a una amiga, de un amante a su amada.

Silencio, sólo silencio me despierta en la mañana...

... Y por fin ese silencio en una noche estrellada, vino a mí, me hizo un guiño, me llenó de besos la cara.

Silencio, sólo el silencio me susurró de madrugada: ¡Ay cuánto te quiero! Y mi corazón temblaba.

Silencio, sólo el silencio susurró de nuevo: ¡Ay cuánto te quiero! Y descansó por fin mi alma.

A ese ser que me dio todo y me enseñó tanto, y al que le debo no sólo la vida, sino lo que soy...


viernes, 3 de noviembre de 2006

Ah, entonces qué...

¿Y si duermieras?
¿Y si,
en sueños,
soñaras?
¿Y si,
en el sueño,
fueras al cielo
y allí cogieras
una extraña
y hermosa flor?
¿Y si,
al despertar,
tuvieras esa flor
en la mano?

Samuel T. Coleridge