viernes, 29 de mayo de 2009

Aprendiendo...

"Cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender"

Dickens


lunes, 25 de mayo de 2009

La Alegoría del Carruaje III


"Mirando hacia la derecha me sobresalta un movimiento brusco del carruaje. Miro el camino y me doy cuenta de que estamos transitando por la banquina. Le grito al cochero que tenga cuidado y él inmediatamente retoma la senda. No entiendo cómo se ha distraído tanto como para no notar que dejaba la huella. Quizá se esté poniendo viejo.

Giro mi cabeza hacia la izquierda para hacerle una señal a mi compañero de ruta y dejarle saber que todo está en orden... pero no le veo. El sobresalto ahora es intenso, nunca antes nos habíamos perdido en ruta. Desde que nos encontramos no nos habíamos separado ni por un momento.

Era un pacto sin palabras. Nos deteníamos si el otro se detenía. Acelerábamos si el otro apuraba el paso. Tomábamos juntos el desvío si cualquiera de los dos decidía hacerlo... Y ahora ha desaparecido. De repente no está a la vista.

Me asomo infructuosamente observando el camino hacia ambos lados. No hay caso. Le pregunto al cochero, y me confiesa que desde hace un rato dormitaba en el pescante. Argumenta que, de tanto andar acompañados, muchas veces alguno de los dos cocheros se dormía un ratito, confiado en que el otro se haría vigía del camino.

Cuántas veces los caballos mismos dejaban de imponer un ritmo propio para cabalgar al que imponían los caballos del carruaje de al lado. Éramos como dos personas guiadas por un mismo deseo, como dos individuos con un único intelecto, como dos seres habitando en un solo cuerpo.

Y de repente, la soledad, el silencio, el desconcierto...

¿Se habrá accidentado mientras yo distraído no miraba? Quizás los caballos habían tomado el rumbo equivocado aprovecando que ambos cocheros dormían... Quizás el carruaje se había adelantado sin siquiera notar nuestra ausencia y proseguía su marcha más adelante en el camino.

Me asomo una vez más por la ventanilla y grito:

_¡¡¡Hola!!!

Espero unos segundos y le repito al silencio:

_¡Hooolaaaa!

Y una vez más:

_¿¿¿Dónde estás???

...

Ninguna respuesta.

¿Debería volver a buscarlo... sería mejor quedarme y esperar que llegue... o más bien debería acelerar el paso para volver a encontrarlo más adelante?

Hace mucho tiempo que no me planteaba estas decisiones. Había decidido allá y entonces dejarme llevar a su lado adonde el camino apuntara. Pero ahora... El temor de que estuviera extraviado y la preocupación de que algo le haya pasado van dejando lugar a una emoción diferente.

¿Y si hubiera decidido no seguir conmigo?

Después de un tiempo me doy cuenta de que por mucho que lo espere nunca volverá. Por lo menos no a este lugar. La opción es seguir o dejarme morir aquí. Dejarme morir. Me tienta esa idea.

Desengancho los caballos y le pido al cochero que se apee. Los miro: carruaje, cochero, caballos, yo mismo...

Así me siento, dividido, perdido, destrozado. Mis pensamientos por un lado, mis emociones por otro, mi cuerpo por otro, mi alma, mi espíritu, mi conciencia de mí mismo, allí paralizada.

Levanto la vista y miro al camino hacia adelante. Desde donde estoy, el paisaje parece un pantano. Unos metros al frente la tierra se vuelve un lodazal. Cientos de charcos y barrizales me muestran que el sendero que sigue es peligroso y resbaladizo...

No es la lluvia lo que ha empapado la tierra. Son las lágrimas de todos los que pasaron antes por este camino mientras iban llorando una pérdida.

También las mías, creo... pronto mojarán el sendero..."

"Uno llora a aquéllos gracias a quienes es"

Lacan

viernes, 22 de mayo de 2009

Rostro de vos


Tengo una soledad

tan concurrida

tan llena de nostalgias

y de rostros de vos

de adioses hace tiempo

y besos bienvenidos

de primeras de cambio

y de último vagón.


Tengo una soledad

tan concurrida

que puedo organizarla

como una procesión

por colores

tamaños

y promesas

por época

por tacto y por sabor.


Sin un temblor de más,

me abrazo a tus ausencias

que asisten y me asisten

con mi rostro de vos.


Estoy lleno de sombras

de noches y deseos

de risas y de alguna maldición.


Mis huéspedes concurren,

concurren como sueños

con sus rencores nuevos

su falta de candor.

Yo les pongo una escoba

tras la puerta

porque quiero estar solo

con mi rostro de vos.


Pero el rostro de vos

mira a otra parte

con sus ojos de amor

que ya no aman

como víveres

que buscan a su hambre

miran y miran

y apagan la jornada.


Las paredes se van

queda la noche

las nostalgias se van

no queda nada.


Ya mi rostro de vos

cierra los ojos.


Y es una soledad

tan desolada.


En memoria a uno de los grandes

sábado, 16 de mayo de 2009

Sé que hoy pasarás a verme. Sabes que mi pensamiento este día siempre es para ti. No importa el tiempo que pase, ni la distancia que nos separe, cada 16 de mayo el protocolo se impone (ya sabes que exige al menos dos mensajes normales, tres multimedia y cuatro mensajes de voz). No dice nada de las nuevas tecnologías... ampliemos el protocolo... y por favor, ya que yo no puedo localizarte, hazlo tú, marca mi número y deja que el tlfno suene, al otro lado estaré esperando impaciente oír tu voz: "hola, nena..."

¿Recuerdas aquella noche que jugamos con las palabras? He buscado en mi maleta de los sueños y lo he encontrado. Quiero regalarte en el día de tu cumpleaños "el poema", ese que creaste para mí, una noche de "letras". Esencia sigue acompañándome donde voy, reposa en la mesilla de mi cuarto y desde allí, a veces me mira y calla... Qué secretos guardará en su mirada...


Hola Carlos... me llamo Esencia.
Hace tiempo que buscaba
el momento para presentarme
pero no hallaba
el instante oportuno.
Sería difícil para mí decirte de donde vengo
Sencillo explicarte donde nazco...
Nací una noche de invierno
bajo la luna mágica que envuelve Madrid
por aquellas fechas.
El río que representa vuestras vidas,
la tuya y la de ella,
al fin coincidían, y de tal momento, nacía yo.
Algo que parecía un punto y final desembocó
en el principio
de un juego de amor, que aunque
vosotros no lo supierasis iba a marcar
el devenir de vuestro destino.
Te podría contar que soy la flor más especial
en el campo de vuestros sueños más tiernos y dulces.
Te podría decir que soy la sensación
más cómplice que ha surgido entre vuestros sentimientos íntimos.
Te podría decir que soy el descanso
de aquella frustración que nos depara
el dejar que nuestra alma se vea desplazada
por el instinto más cerebral.
Soy... aquella estrella que se vale de esa luz
que tan solo vosotros sois capaces de inventar.
Soy la Ilusión que llena vuestro futuro
de Libertad.
A Carlos ,en el día de su "cumple"

Cierra los ojos y búscame entre tus recuerdos, allí encontrarás el calor de estos brazos que hoy te echan de menos... Pide un deseo...