viernes, 22 de septiembre de 2006

Bienvenido mi señor...


Bienvenido mi señor. Disculpe que le reciba con un día gris. Necesitaba estos tonos oscuros para mi obra. Olvidé por un momento su visita. Fue egoísmo, lo sé; pero las circunstancias apremian, no en vano pedí ayuda y clemencia y mis peticiones fueron escuchadas, así que la responsabilidad es mía, hágase su voluntad...

Le echaba de menos. Mi anterior señor me dejó exhausta. Al principio fue bien, hasta generoso diría yo; pero sus últimos días fueron inciertos, dudosos, agotadores...

Le echaba de menos mi señor, ¿Se lo había dicho? Un año es mucho tiempo para encontrarnos y ser los mismos. Recuerdo su aroma, su calidez, sus días intensos de luz y color, sus noches tranquilas y acogedoras, incitadoras de secretos alrededor de la hoguera.

Le echaba de menos mi señor, como siempre ocurre, ¿Sí? Sus visitas se hacen cortas, no importa que se quede el mismo tiempo, cada año su presencia es menos notoria. ¡No! No es reproche, sólo es una observación con matices nostálgicos. Antes, recuerdo con cariño aquellos tiempos, en los que venía a verme y su visita era tan intensa que, el “bienvenido” se mezclaba con “hasta la próxima”. Ahora, es distinto. Los días ya no son tan intensos, tan llenos de luz y color. Mi señor, se parece tanto al próximo dueño...

Le echaba de menos mi señor, como siempre, sí, como cada año por estas fechas... Un año es mucho tiempo para encontrarnos y ser los mismos, ¿verdad? Hoy saldremos a celebrar su regreso. Dejaré que me vista con sus colores preferidos, con sus tejidos cálidos, y que me envuelva al caer la noche, y que me incite a crear secretos que tal vez, en su próxima visita, revelaré alrededor de la hoguera.

jueves, 21 de septiembre de 2006

El juego del escondite



















Muy buenas chicos/as. Como sabéis, ya me he mudado, aunque no instalado, pues estoy con reformas, -es lo que tiene el haber estado mucho tiempo fuera de casa-. Os decía que, como no tengo tiempo para sentarme tranquilamente y contaros cositas, he buscado algo por mi pc y he encontrado esta hermosa leyenda que un día llegó a mis manos y que habla de los sentimientos. A mi me gustó mucho, ya me diréis qué os parece a vosotros.

Besitos pasadosporagua


Dicen que una vez se reunieron todos los sentimientos y cualidades del hombre. Cuando EL ABURRIMIENTO bostezaba por tercera vez, LA LOCURA, como siempre tan loca propuso: "Juguemos al escondite". LA INTRIGA levantó el ceño extrañada y LA CURIOSIDAD sin poder contenerse preguntó: ¿Al escondite? ¿Y eso cómo es?

Es un juego, explicó LA LOCURA. Consiste en que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón. Mientras, vosotros os escondéis. Cuando yo haya terminado de contar, os buscaré y el primero que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego.

EL ENTUSIASMO bailó secundado por LA EUFORIA y, LA ALEGRIA dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA e incluso a LA APATIA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar, LA VERDAD prefirió no esconderse. ¿Para qué? Si al final siempre la hallaban. La SOBERBIA pensó que era un juego muy tonto, en el fondo lo que le molestaba, era que no hubiese sido idea suya, y LA COBARDIA prefirió no arriesgarse.

"... uno, dos, tres..." empezó a contar LA LOCURA.

La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino. LA FE subió al cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombra de EL TRIUNFO, quien por su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. LA GENEROSIDAD no alcanzaba a esconderse, cada sitio que encontraba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos, que si un lago cristalino para LA BELLEZA; que si la rendija de un árbol perfecto para LA TIMIDEZ; que si el vuelo de una mariposa lo mejor para LA VOLUPTUOSIDAD; que si una ráfaga de viento magnífico para LA LIBERTAD... y así, terminó por ocultarse en un rayito de sol.

EL EGOISMO en cambio encontró un sitio muy bueno desde el principio; ventilado, cómodo, pero sólo para él. LA MENTIRA, se escondió en el fondo de los océanos; mentira, en realidad se escondió detrás del arco iris y LA PASIÓN y EL DESEO, en el cuarto de los volcanes. EL OLVIDO... ¡se me olvidó dónde se escondió!, pero eso no es lo importante...

Cuando LA LOCURA estaba contando "... 999.999..." EL AMOR aún no había encontrado un sitio para esconderse, pues todo estaba ocupado. Al final divisó un rosal y enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

"...1.000.000..." contó LA LOCURA, y comenzó a buscar.

La primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos de una piedra. Después se escuchó a LA FE discutiendo con Dios sobre zoología. A LA PASION y a EL DESEO, los sintió, en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a LA ENVIDIA y claro, pudo deducir dónde estaba EL TRIUNFO. EL EGOISMO, no tuvo ni que buscarlo, él solito salió de su escondite, resultó ser un nido de avispas.

De tanto caminar, sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a LA BELLEZA y a LA DUDA la descubrió enseguida; fue muy fácil, la encontró sentada cerca sin decidir todavía de qué lado esconderse. Así fue encontrando a todos: EL TALENTO entre la hierba fresca; a LA ANGUSTIA en una oscura cueva; a LA MENTIRA detrás del arco iris, mentira si estaba en el fondo de los océanos; y hasta encontró a EL OLVIDO, que ya había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero sólo EL AMOR no aparecía en ningún sitio.

LA LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyuelo del planeta y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal. Tomó una horquilla y comenzó a mover las ramas. De pronto un doloroso gritó se escuchó. Las espinas habían herido los ojos de EL AMOR. LA LOCURA, no sabía qué hacer para disculparse; lloró, rogó, imploró, pidió perdón y hasta prometió ser su lazarillo.

Desde entonces, desde que se jugó por primera vez al escondite en la tierra:

"EL AMOR es ciego y LA LOCURA siempre lo acompaña"
Anónimo

domingo, 10 de septiembre de 2006

Cosa de hombres... digo, de ¡nombres!

(...) Y sin saber por qué... "Mi nombre es Lola”, dije mientras intercambiamos un par de besos desosquedictaelprotocolodelabuenaeducacion. Me volví a mi amiga en un gesto de complicidad y ella ya se estaba presentando. “ Yo soy Clara” e hizo lo propio. A partir de ahí, todo se dio de forma natural; sin tensiones, sin nervios, sólo risas apagadas por sonidos estridentes en una noche de luna, calor y luces de neón. Y bailamos pegaditas ritmos caribeños bajo brillantes miradas lascivas. Y como somos en un gran porcentaje agua, Clara brilló en todo su esplendor y se fue a contemplar la luna llena (y ésta hizo sus efectos) con Denisse, y la que narra los hechos, también se dejó envolver por la magia, pero no se fue a Los Puertos, el rico hacendado estaba allí, escuchando atentamente, coplas sobre naturaleza y vida (...)

Entre tanto, te presto mis sueños y mis noches de luna llena, hermosa Lola; pero no importa si cambia la luna y yo no estoy, no importa si olvidas la magia del nombre, tú eres la mano que saca el conejo de la chistera, no lo olvides nunca :)


La foto es un regalito para Lola, la que se fue a Paris.