viernes, 30 de marzo de 2007

A mi niña

Cariño, hoy tengo una sorpresa para ti, pero antes... ¿Quieres acompañarme? Me apetece mucho sentirte a mi lado mientras paseamos entre recuerdos, mientras caminamos atrás en el tiempo...

Deseaba tanto tenerte... El día que me confirmaron que ya estabas en camino, reí y lloré de emoción y supe que eras "tú" quien venía, pero no duró mucho la alegría, ¿Ves a esa joven que camina con la mirada perdida? Acaba de recibir un duro golpe, su bebé está en peligro y ella lo único que puede hacer es “reposar”. ¿Sabes, cielo mío? Somos nosotras... y hasta este momento no lo había visto. Siempre al recordarlo me he sentido víctima y ahora lo veo tan claro mi amor, que no puedo dejar de llorar mientras sigo escribiendo porque no quiero que se “pierda” ninguna sensación, ningún detalle. Mi niña... ¡cuánto has tenido que pasar para llegar a VIVIR!. Porque has sido tú la que tuviste que batallar, la que luchaste sin rendirte, eres un auténtico "guerrero de la luz". ¿Recuerdas tres meses después? Todavía no era el momento para recibirte, pero quién sabe por qué llamaste a la puerta, quizás te asustó la oscuridad o tal vez, se me acaba de ocurrir, quisiste salir en mi ayuda cuando me caí. ¡Oh, mi tesoro! Menudo susto, ¿verdad? Pero fuimos pacientes las dos y permanecimos juntas, cuidándonos, esperando el momento preciso. Y ese momento llegó. No me asusté, pues REconocí el dolor. Tranquila, y a la vez impaciente por tu llegada, nos dirigimos al hospital. Todo parecía perfecto, sólo era cuestión de tiempo. Pero el tiempo cambió y el cielo se encapotó y una fuerte tormenta se desató en mi interior. De nuevo nos tocó luchar. Y volví a vivir aquel infierno que ya conocí una vez y eso me dio fuerzas para continuar, porque sólo era el preámbulo de una nueva historia que escribir... Pero no pude soportarlo y la oscuridad me envolvió. Tú en cambio desafiaste a la naturaleza y cuando ésta se rindió y dejó paso a la mano del hombre... saliste con la barbilla levantada, con aire triunfante...
¡Bienvenida mi tesoro!

Hoy te doy la bienvenida ya que no pude hacerlo entonces...

Quiero que sepas que eres el mejor regalo, el más valioso y el que más admiro. Siempre fuiste especial. El bebé más tranquilo, la nenita más lista y la más activa de la guardería, la niña más inteligente del cole y la más apasionada por la vida...

-¿Las mamás pueden ser bomberos? Si cariño –te dije. Pues yo de mayor quiero ser mamá y bombero.
-¿Las mamás pueden ser veterinarias? Sí cariño –te dije. Pues yo de mayor quiero ser mamá y veterinaria.
-¿Las mamás pueden ser...? Esa eras tú, con cada cosa nueva que descubrías: una niña llena de sueños, de ilusiones.

Ahora eres la adolescente más fuerte y responsable que pudiera imaginar. Mi amor, una vez más te toca luchar. La vida nos pone pruebas para que tengamos la oportunidad de aprender, crecer y avanzar. Yo confío en ti plenamente, sé que eres capaz de todo lo que te propongas y quiero decirte algo que quizás nunca te haya dicho: “hagas lo que hagas, seas lo que seas, por encima de todo, te quiero y siempre te querré”, aunque a veces no sepa demostrarlo ni decirlo, nunca lo olvides, TE QUIERO. Me siento muy orgullosa de ti, de la gran fortaleza que tienes y te pido perdón por no haber estado a la altura de las circunstancias en los momentos en los que me has necesitado. No puedo cambiar el pasado, pero sí aprender de él, por eso cielo mío, cuando me necesites, sólo tienes que decirlo y allí estaré, ahora y siempre...


Feliz, feliz en tu día, mi nenita que dios te bendiga, que reine la paz en tu día y que cumplas muchos más”
Y ahora... ¡pide un deseo!


Sé que era importante para ti, así que se convirtió en importante para mí y aquí está mi sorpresa: ¡¡10:04!!

Te quiero mucho cielo. Me encantaría estar contigo, pero bueno... lo celebraremos juntas cuando vengas. Que tengas un bonito día lleno de bendiciones y que la sonrisa siempre esté presente en tu rostro y la luz "del guerrero" en tu mirada: montañas de besos...

"El guerrero de la luz se concentra en los pequeños milagros de la vida diaria.
Si es capaz de ver lo bello, es porque trae la belleza dentro de sí, ya que el mundo es un espejo y devuelve a cada hombre el reflejo de su propio rostro. Aun conociendo sus defectos y limitaciones, el guerrero hace lo posible por mantener el buen humor en los momentos de crisis.
Al fin y al cabo, el mundo se está esforzando en ayudarlo, aun cuando todo a su alrededor parezca decir lo contrario."

El 30 de marzo de 1988 a las 10:04 horas, mi hija Desirée llegó a este mundo para conquistarlo, como hizo con mi corazón, tiempo atrás...

miércoles, 21 de marzo de 2007

¿Es usted un demonio?

"Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios"

miércoles, 14 de marzo de 2007

"Ay de mí que ni siquiera sé lo que no sé"

"La posesión del conocimiento, si no va a compañada por una manifestación y expresión en la práctica y en la obra, es lo mismo que el enterrar metales preciosos: una cosa vana e inútil. El conocimiento, lo mismo que la fortuna, deben emplearse. La ley del uso es universal, y el que la viola sufre por haberse puesto en conflicto con las fuerzas naturales."

El Kybalion

sábado, 10 de marzo de 2007

El dilema

Reír es arriesgarse a parecer un tonto.

Llorar es arriesgarse a parecer un sentimental.

Buscar al otro es arriesgarse a comprometerse.

Expresar los sentimientos es arriesgarse a ser rechazado.

Exponer los sueños ante una multitud es arriesgarse a ser ridículo.

Amar es arriesgarse a no ser correspondido.

Avanzar ante obstáculos abrumadores es arriesgarse a fracasar.


Pero se deben correr los riesgos porque el peligro más grande en la vida es no arriesgarse a nada. La persona que no arriesga nada, no hace nada, no tiene nada, no es nada. Podrá evitar el sufrimiento y la tristeza pero no puede aprender, sentir, cambiar, crecer ni amar.
Sólo es libre la persona que se arriesga.

Autor desconocido.

*Estaba ordenando cajas y ¡voilá!. Fue lo único que me llevé de mi antiguo trabajo. "El dilema", lo encontré en la mesa que heredé de mi ex jefe y desde ese momento fue mío. Estuvo pegado en la pared de mi despacho hasta el día que me fui. Hoy lo encontré y lo rescaté, permanecerá de nuevo en la pared...

miércoles, 7 de marzo de 2007

"entre cuentos"

(...) Y sin miedo a los dragones, el valiente caballero, blandió su espada a diestro y siniestro para salvar a la bella princesa...

domingo, 4 de marzo de 2007

Todo cambia...

Por fin, hoy he ido a visitarle. ¿Cuánto tiempo hacía que no iba por allí? No sé. He perdido la cuenta. Varias veces salí de casa para ir a verle, pero nunca llegué. Hoy no fue esa mi intención al cerrar la puerta de casa y abrir la del coche. No. La intención fue otra; salir a pasear, disfrutar del día primaveral. Metí un libro, mi cuaderno de notas, mi mp3, unas chuches que compré hace unos días, unas chocolatinas y una botella de agua. ¡Ah! Y la mantita que utilizaba en los jardines de Casapiedra (gentileza de Iberia). Eché de menos mi cámara digital que siempre me acompañaba. La pobrecita no aguantó la intensidad de nuestro último viaje y está malita. Espero que pronto se recupere, si no, tendré que sustituirla y siempre da penita decir "adiós". Somos cómplices de momentos que perdurarán grabados para siempre en mi retina. Éramos un buen equipo y le estoy agradecida por el trabajo bien hecho. Bueno, continuaré con mi paseo estival... Llegué al pantano. Contemplé sin bajarme del coche, con cierto toque de nostalgia, todo lo que había a mi alrededor. El merendero, con sus mesas de madera casi cubiertas por la maleza. Papeleras con carteles despintados en los que todavía reza: “deposítame aquí”. Escaleras naturales, apoyadas en troncos en los que nacen hierbas y que te llevan al agua, donde tantas veces nadé. Pinos... ¿Qué ha pasado? Apenas cuatro pinos en recuerdo de mejores épocas, me hicieron estremecer. Todo ha cambiado. Nada permanece igual. Tan sólo las torres de la central permanecen inmutables al paso del tiempo, continúan enviando bocanadas de humo negro al hermoso cielo azul. Los recuerdos invaden mi mente y me arrastran en el tiempo, y al tomar la cerrada curva a la izda, como un ¡flash! Visualizo veinticinco años atrás... Tardes al sol, tostando la piel y jugando a ser mayor. Peleas en el agua, sentada en los hombros de los chicos de nuestra pandilla, empujones entre risas... ¡Aaaaay!...
Continúo buscando un sitio donde aparcar. Qué hermoso está el pantano a pesar de su descuidado aspecto... Dejo el coche en la explanada que dice “aparcamiento” y pienso durante unos segundos qué bajo de él. Opto por no bajar nada, por hacer una primera incursión. El pantano está desierto. Esta zona también ha cambiado. La maleza está por todas partes, a pesar de que la infraestructura es mejor que la de antaño, pues mesas y parrillas para hacer la carne están por todos lados, pero aún así, el lugar parece abandonado. Inspiro con fuerza y localizo qué y dónde. Han plantado “mimosos”... Mmmm... ¡qué rico ese aroma! Ya están floridos, se nota en ellos lo adelantada que está la primavera. Camino hacia el agua, como flotando entre dos tiempos... “el pasado” y el “presente”... El agua, como mi mente, está inquieta. Observo el ligero vaivén de las olas que casi mojan mis mocasines. Busco con la mirada un lugar en el que sentarme y contemplar y mientras lo hago, mi mente analiza esta palabra “contemplar”. Me siento sobre una piedra y pienso en ello, qué diferente es observar de contemplar...
(...)
Me levanté, subí de nuevo al coche y ya supe donde quería ir. Cuando llegué sólo vi un coche. Aparqué cerca de la entrada y mientras lo hacía, leí el horario: “domingos: de 11 a 14”. Miré el reloj del coche: las 14:10. La puerta estaba abierta, así que entré.
-Perdone, pero ya voy a cerrar. Me dijo una voz a mi espalda. Me volví y mirándole le pedí:
-Dos minutos nada más, por favor...
Mientras caminaba a paso acelerado, pensé en ese mismo trayecto casi ocho años atrás... Qué diferente la forma de caminar. Qué diferente era yo. Qué diferente la manera de mirar y de ver... Y llegué... Sonreí y tomé aire. Me puse a su lado y contemplé el paisaje, el hermoso valle que se muestra tal cual es.
-Qué bien se está aquí -le dije. Tienes unas bonitas vistas. Las mejores del lugar. ¿Sabes? A pesar de lo que dice ahi, soy muy afortunada por tenerte...


Me despedí al tiempo que lo hacía el sol. Llegué al coche y empezó a llover. Miré al inesperado cielo gris y me reí: Gracias papá ... ;-)

viernes, 2 de marzo de 2007

El anciano y el niño

Estaba estudiando un poquito (por fin me he puesto las pilas!) y leí un texto que había pasado por alto. Me parece muy interesante y como sé que me leen muchos jóvenes, he querido compartirlo, pues me ha hecho recordar cierto episodio que viví en primera persona. A veces, los adultos olvidamos que nuestros niños, adolescentes, etc, también tienen derechos...

Derechos asertivos de los niños:

1. Tienes derecho a ser juez de tus propias emociones, pensamientos y comportamientos, y eres responsable de la ejecución y de las consecuencias de lo que sientes, piensas y haces.
2. No tienes que dar excusas a todo el mundo por lo que haces.
3. Si las cosas van mal, no es necesariamente por tu culpa.
4. Puedes cambiar de opinión si te sientes incómodo.
5. Cuando cometes un error puedes admitirlo sin avergonzarte.
6. No tienes obligación de saberlo todo. Puedes decir "no sé" sin sentirte mal.
7. No tienes por qué ser amigo de todos, ni tiene por qué gustarte lo que todo el mundo hace.
8. No tienes por qué demostrar a nadie que tienes razón.
9. No tienes que entenderlo todo, y puedes decir "no lo entiendo" sin sentirte mal.
10. No es necesario que seas perfecto, y no tienes por qué sentirte mal cuando eres simpleme TÚ
Smith, M.J.

Los adultos también tenemos esos mismos derechos, aunque esten recogidos con otras palabras. De cualquier forma, practicar la asertividad, mejora nuestra vida. Es muy difícil querer darle gusto a todos. Es preferible tener y mantener, nuestros propios valores, sino, presta atención a este "cuento hindú":


Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo. Llegaron a una aldea caminando junto al asno y, al pasar por ella, un grupo de mozalbetes se rió de ellos, gritando:
- ¡Mirad qué par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.
Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. LLegaron a otro pueblo y, al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Dijeron:
- ¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y el pobre niño caminando.
Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos. Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las gentes los vieron, exclamaron escandalizados
- ¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Han visto algo semejante? El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.
- ¡Qué verguenza!
Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel jumento llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:
- ¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!
El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre carcajadas, los pueblerinos se mofaban gritando:
- Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas. ¡Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!
De repente, el burro se revolvió, se precipitó en un barranco y murió.