viernes, 27 de octubre de 2006

Las cosas son como son

Nos empeñamos en etiquetar todo lo que llega a nuestras manos, todo lo que escuchan nuestros oídos y todo lo que nuestros ojos abarcan. Las cosas no son fáciles o difíciles, son lo que son; y si se puede, se resuelven y si no, se aceptan sin que dejen la herida de la frustración, que diría Ramiro Calle.

No tiene por qué haber verdades ocultas, segundas intenciones, palabras con doble sentido, NO. Lo que es, es y no hay más; el resto, somos nosotros quienes lo ponemos. No siempre tenemos una finalidad en todo lo que hacemos. Nos empeñamos en dar sentido, nuestro sentido, a todo lo que ocurre a nuestro alrededor y luego decimos cuando nos dan una respuesta que no concuerda con nuestra propia impresión o juicio: “no es verdad, porque yo en su situación...”

Os dejo una historia zen que explicará mejor que yo, todo esto.

Tres amigos salieron de excursión. Iban caminando cuando a lo lejos, en la cima de una montaña, vieron a un hombres sentado. Uno de los amigos dijo:

-Ese hombre debe de estar perdido.
-No. Seguro que está esperando a alguien.
-Pues yo creo, dijo el tercero, que no se encuentra bien.

Iniciaron una acalorada discusión, ya que todos querían convencer al otro de que lo que ellos pensaban, era más acertado. Al final, decidieron acercarse al hombre y preguntarle:

-Señor, ¿se ha perdido?
-No, no me he perdido.

-Seguro que está esperando a alguien
-No, no espero a nadie.

-¿Veis? Tenía yo razón. ¿A que se ha puesto enfermo?
-No, estoy bien.


Sorprendidos e intrigados los tres amigos, le preguntaron al unísono: Entonces, ¿qué hace aquí? Y el hombre contestó muy tranquilo: "Estoy".

domingo, 22 de octubre de 2006

... y sigue lloviendo

La lluvia es un componente esencial en mi vida. Donde vivía antes apenas llovía y, cuando lo hacía, para mí era todo un acontecimiento, así que solía salir a pasar. Nunca he sido aficionada a los paraguas, me gusta sentir el agua resbalar por mi cara, es una sensación refrescante y placentera, que como ya he dicho en alguna ocasión, es una limpieza del alma.

Desde que he llegado a mi nuevo hogar no ha dejado de llover. Prácticamente llueve todos los días; por la mañana, por la tarde o por la noche, o por la mañana y la tarde, o por la tarde y la noche, o... ¡por la mañana, tarde y noche! Anteayer llovía al anochecer...

Os voy a contar un secreto: me acaba de llamar... (shhhhhhhhhhh)

Como os decía... llovía. Yo salía con mi coche del aparcamiento y otro vehículo me cedió el paso. Cuando llegué a su altura, el conductor bajó la ventanilla y me saludó. Detenidos en medio de la calle nos preguntamos mutuamente cómo nos iba la vida y una vez más, quedamos para ese café que estaba pendiente. Yo sabía que esta vez iba a buscar ese café, y así fue... Le vi entrar. Mojado a pesar de su paraguas y con una sonrisa radiante se acercó a mi mesa. Me levanté y nos dimos un par de besos ¡¡desosquedicesporfin!! Cuando me dijo su nombre, me hizo sonreír, y a medida que intercambiábamos impresiones, mi sonrisa se hacía más amplia. Es curioso y sorprendente ver, cómo el universo se divierte a veces a tu costa con jueguecitos de este calibre, y como dijo mi amiga lola, ¿se llamará igual que ella? Ya no me sorprendería, pero ¿Y si fuera así? ¿Significaría algo? ¿Tal vez...?

... “No, fantasía, no empieces a divagar”.

Bueno, sigo con el tema. Me gustó lo que dijo cuando al pedirme el tlfno y recordarle que ya lo tenía, él respondió: “no he querido utilizar información obtenida de forma profesional para asuntos personales”. Es un chico de ley (nunca mejor dicho).

Sigue lloviendo. Esta noche en el malecón tenemos salsa en vivo, y he tenido que cambiar pase de baile por ticket de cine. Aprendiza, cómo te echo en falta... Nuestros viernes salseros ¿adónde se han ido?

Escucho a Emma Shapplin, ella y yo quedamos muchas veces. Hoy ha sido diferente, no he acabado melancólica, me ha llevado a otro lugar, a otros colores, que aunque grises... estaban llenos de luz y aunque me he perdido la sesión de las diez, mi café de anteayer me ha dicho que hay sesión golfa, así que... amigos, creo que vuelvo a calzarme las botas. Que disfrutéis del fin de semana y no hagáis nada que yo no hiciese. Sed buenos ;-)

PD: si tenéis algún problema no dudéis en llamar al 091, es un cuerpo muy profesional y ¡Anda! ¡¡Cómo está el cuerpo!!

PD de última hora: no he podido colgar el post antes, deciros que no hubo sesión golfa (una, es muuuuy formal)

miércoles, 18 de octubre de 2006

Definitivamente, le quiero

Está a escasos centímetros de mí. Siento su mirada; es intensa, enigmática, penetrante y a la vez dulce y sumisa, cálida y amorosa. Es pura. Es generosa... es...

Su cariño es infinito. No sabe de enfados, ni deudas pendientes, ni caprichos. Es amor en su máxima expresión. Le gusta mimarme y que le mime. A veces quiere ser el centro de atención, como ahora, que no me deja escribir... insiste en su ración de protagonismo y toquetea mis cosas que están esparramados por la mesa. Le miro y le digo “cariño deja eso, ahora estoy contigo” y él, se gira y no sé qué dice, pero me mira con tanto amor... que perdonadme amigos, tengo que darle un beso...

Hoy está hiper sensible, cada caricia que le profeso pone en marcha un sinfín de arrumacos y contoneos que acaba sobre mí y no cesa de darme besos, a su manera, eso sí... pero ya nos conocemos de tiempo para entendernos. De pronto pienso que sólo él está seguro, pues yo me cuestiono tantas cosas al cabo del día que hasta pienso qué pensará él de todo esto si es que piensa alguna vez. Y cuando llego a este punto empiezo a filosofar, como ahora, que mientras escribo le miro y mi mente empieza a divagar... No, no es el momento o sí, el momento es aquél en el que ha lugar, ¿por qué el hombre es tan complejo?

Y mientras me pierdo en el laberinto de mis pensamientos, él se acerca de nuevo, roza mi brazo, se sienta en mis piernas y me mira, cómo él sólo sabe hacerlo y esta vez, no puedo negarme, me ha subyugado. Amigos... ¿lo entendéis verdad? Tengo que dejaros, alguien reclama mi atención. Alguien que me quiere de forma incondicional, porque sí, porque soy quién soy y como soy, soy; y por eso me quiere así. Aunque yo no le brinde siempre mi atención y mis caricias no sean siempre para él, él es feliz porque sabe quién es y no lo cuestiona, acepta el papel que le ha tocado y lo interpreta a la perfección.

Le quiero. Porque sí, porque es quién es y como es, es... y por eso, definitivamente le quiero.

jueves, 12 de octubre de 2006

Cita a ciegas

¿Qué es una cita a ciegas? No sé si se podría llamar así a lo que tuve ayer, pero vaya, anoche quedé para cenar con alguien a quien no conocía, ni había visto, ni oído, ni sabía su nombre, ni cómo era, ni a qué dedicaba el tiempo libre, ni a qué se dedicaba profesionalmente... bueno sí, este dato sí lo conocía ;-)

... Fue un desastre. La cita fue a cuatro bandas: mi amiga y su amigo, una servidora y él... mi cita arreglada, pactada, ¿esperada? Bueno, una está en tierra ya “desconocida” y su vida social de momento, es nula, así que deseando ampliar el círculo de amistades, la cita, digamos que era esperada. Fue un desastre...

Con pasos apresurados por el retraso, sorteamos algunas mesas para llegar a nuestro destino y allí estaban ellos, levantándose de sus sillas para saludarnos a la vez que yo me preguntaba, quién sería mi cita. “Que sea el bajito” –me decía con una sonrisa al acercarme. Pero no, resultó ser el alto. Y escondido tras sus lentes me escudriñaba, refugiado en las curvas del camino se abalanzaba sobre mí y con un enorme reloj quiso atrapar el tiempo a su muñeca, mientras mi amiga y yo, intentamos disimular el repentino crecimiento de nuestra nariz, al subir al coche e irnos a dormir ;-)

Ay mi querida aprendiza ... ¡Qué mal repartido está el mundo!, dicen algunos, ¡qué mal repartidos los lugares de salsa! –observaba anoche yo. Precioso local, amplio, música latina y mis pies que no se estaban quietos... y añoraba a mis salseros y le dije a Lola: "este local tan mal aprovechado aquí, si lo hubiésemos tenido allí... "y mi cuerpo que no dejaba de mecerse mientras se giró al escuchar: ¿Bailas? ¡Aprendiza! ¡Ya tengo bailador de kizomba!

Como os decía, la cita fue un desastre, pero la experiencia no estuvo mal. Acabamos estrenando mi cama, Lola y yo ;-)

(¡Ya me he instalado!)

No conocer a la persona con la que has quedado puede ser muy emocionante, también puede resultar incómodo, pero lo que sí es verdad, es que es toda una experiencia. No todo el mundo se atreve con una cita a ciegas. Y tú , ¿Te atreves?

domingo, 8 de octubre de 2006

El velocípedo


Los sábados no son lo que eran. Hoy ordeno fotografías en mi ordenador y escucho una música cualquiera puesta al azar. No revuelvo la ropa de mi armario buscando algo que ponerme para irme a bailar. De pronto una caracola suena y oigo al mar al otro lado que viene a rescatarme y llevarme, aunque sólo sea por un instante, a otras playas, donde corazones jóvenes, llenos de temores, no se atreven a latir con brío. O a playas, donde otros más expertos dan clases de geografía y política. El mar, llena mis pulmones con su brisa y me mece... y escucho la música puesta al azar, que deja de ser azar al buscar al intérprete de esos sonidos, que cual sirenas en alta mar, me arrastran a playas de corazones expertos y de corazones cansados que reposan heridas... Hans Zimmer... -susurro a la brisa del mar-.

Cuando el mar se ha retirado y me deja de nuevo en mi orilla, me siento triste, y repaso las heridas de esos corazones cansados, corazones expertos y otros, corazones jóvenes que aún no han madurado... y Hans Zimmer sigue cantando a la luna, o tal vez al alba... Sí, sí, es al alba. Le imagino arrodillado, con el cuerpo en tierra y los brazos extendidos cara al sol...

Y me siento cansada, triste, vencida... tan sólo con fuerzas para subirme a la rueda de la vida y dejarme llevar cuesta abajo, así, como Hans Zimmer con los brazos extendidos le susurra, si no es al sol, es a la luna... "J’attends..."

jueves, 5 de octubre de 2006

Son rumores, son rumores

¿Recuerdan esas tardes de pan y nocilla y simpáticas lecciones frente al televisor? Pues... ¡Vuelve Epi y Blas!. Nadie como ellos para enseñarnos qué es, cerca y lejos, arriba y abajo, dentro y fuera...
Dicen que se les ha pillado in fraganti. La noticia ha saltado a los medios de comunicación y acreditados periodistas esperan a la salida del plató, entre ellos creo que está el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, la Rana Gustavo... ¡Miren, miren! ¡Ya salen! Ahí están...

martes, 3 de octubre de 2006

El paraguas


- ¿Has guardado todo?
- Sí, ya están listas las maletas
- ¡Vaya! ¡Cómo llueve!
- ¡El paraguas! Ahora que lo dices, meteré un paraguas... Cariño, ¿lo has visto?
- Dime cielo, ¿El qué?
- El paraaaaaaguas
- Lo tenías en el coche, ¿no?
- Sí, pero lo subí ayer y lo dejé no sé dónde... no lo encuentro... ¿Dónde lo habré puesto? ¡Claro!
¡Te lo di a ti!
- No, a mí no me lo diste
- Sí, si, te lo di
- No, no me lo diste
- ¡Te digo que sí!
- Que no...
- Que sí
- No, no me lo diste y si hubiera sido así, estaría en su sito, ¿has mirado bien?
- Pues ¡Claro! Lo he buscado por todas partes y ¡no está!
- ...
- ¡Anda! ¡Lo he encontrado!
- Y ¿Dónde estaba?
- ...
- Cariño, ¿Me has oído? Te he preguntado que dónde estaba
- ...
- ¿Cariño?
- ¿Queeeeeé?
- El paraguas... que dónde estaba el paraguas...
- ... mmm... en el paragüe... ¿Has visto qué manera de llover?

domingo, 1 de octubre de 2006

... sólo una vez


¿Cómo sería carecer de timón en mar embravecido?

¿Cómo sería acercarse al sol a espaldas de la luna?

¿Cómo sería un baile de estrellas?

Quisiera ser barco a la deriva en noche agitada.

Quisiera ser girasol sumiso en tarde apacible.

Quisiera ser diamante en el firmamento.

Quisiera ser, quisiera...

“Sólo una vez” –dijo ella. Una vez, tan sólo quisiera...

Navegar sin rumbo perdida en el deseo, quemarme en el fuego de su hoguera.

Danzar desnuda hasta quedar exhausta.

Fundirme en el frenesí del universo.

Fundirme en el frenesí, fundirme...