
“Hagas lo que hagas, hazlo plena y conscientemente, nos dice el zen. No seas parcial, sino total; no te dejes fragmentar, unifícate. Siente, percibe, vive… y suelta.”
Ramiro Calle
Me he sentado una vez más a escribirte. Te debo carta. Lo he intentado varias veces. He empezado una y otra vez a rellenar folios, que más tarde me digo, pasaré al ordenador y te los enviaré. Pero no lo hago. Acaban todos en la papelera. Esta desidia que me invade me empieza a preocupar. Así que hoy tomo conciencia y voy a intentar no fragmentarme. No es nada fácil en este momento. He parcelado y acotado diferentes campos de mi vida.
He pensado mucho en nuestra conversación telefónica sobre la amistad. Yo también siento, como tú, esa disolución que se empezó a dar desde mi marcha. El grupo empezó a quebrarse. Cada uno de los que lo formábamos, tejimos otras redes que empezaron a separarnos del núcleo que nos unió.
A veces añoro los white label a medias con Teresa, los bailes sensuales con Liz. Echo de menos la mirada tierna de Mar, o la paz que me provocaban las conversaciones con Llibert. No me olvido nunca de nuestros encuentros, y varios desencuentros, en nuestro filosofar sobre la vida (jeje), de los que tanto he aprendido.
Pero como te decía el otro día, a ti y a mí, la distancia nos ha unido, nos ha ayudado a conocernos más. Y en eso tienes tú mucho que ver… tu “nostalgia” (o lo que sea) a los antiguos medios de comunicación, lo han hecho posible. Y me encanta. Abrir el buzón y encontrarme con tus peculiares letras, para mí, es motivo suficiente de alegría, mi querido “titán”.
La vida nos une y nosotros decidimos separarnos. Tenemos la necesidad de expandirnos, aunque a veces parezca que caminamos hacia atrás, no lo creo posible; todo retroceso crea un nuevo camino y con él un mundo propio. Y cuando nos encontramos con otra persona dos mundos chocan. A veces caen lágrimas. Hay muchas cosas ocultas tras ellas. Son dos mundos privados en conflicto. Y como dice Osho: “sólo los sueños son privados. Los despiertos tienen un mundo en común, la existencia.” Todos los que estamos dormidos y soñando tenemos nuestros propios mundos. Osho nos dice que abandonemos nuestro mundo de sueño privado. Porque si no lo hacemos no podremos escapar de nosotros mismos, vayamos donde vayamos, estaremos con nosotros. Nos comportaremos de la misma manera. Las situaciones podrán ser diferentes pero nosotros seguiremos siendo los mismos...
Querido Eduard, estés donde estés, estarás soñando. Si dejas de soñar y estás alerta, los sueños desaparecerán y con los sueños desaparecen los sufrimientos. Porque cuando estás dormido ves sueños, ilusiones, espejismos… son tus propias creaciones, tu propio mundo. Pero cuando estas despierto, como decía Heráclito: “cuando estás despierto ves muerte a tu alrededor”.
Ahora entiendo por qué creamos nuestro propio mundo…
No sé por qué te estoy contando esto, ¿Habré conseguido, al final, unificarme con este instante?

(voy a comprar un sobre y un sello para enviarte estas letras, y como estas palabras me las he dicho muchas veces y al final, ya sabes dónde terminan, las voy a subir a mi rincón, por si acaso...)