"Mirando hacia la derecha me sobresalta un movimiento brusco del carruaje. Miro el camino y me doy cuenta de que estamos transitando por la banquina. Le grito al cochero que tenga cuidado y él inmediatamente retoma la senda. No entiendo cómo se ha distraído tanto como para no notar que dejaba la huella. Quizá se esté poniendo viejo. Giro mi cabeza hacia la izquierda para hacerle una señal a mi compañero de ruta y dejarle saber que todo está en orden... pero no le veo. El sobresalto ahora es intenso, nunca antes nos habíamos perdido en ruta. Desde que nos encontramos no nos habíamos separado ni por un momento. Era un pacto sin palabras. Nos deteníamos si el otro se detenía. Acelerábamos si el otro apuraba el paso. Tomábamos juntos el desvío si cualquiera de los dos decidía hacerlo... Y ahora ha desaparecido. De repente no está a la vista. Me asomo infructuosamente observando el camino hacia ambos lados. No hay caso. Le pregunto al cochero, y me confiesa que desde hace un rato dormi...