miércoles, 23 de agosto de 2006

Un bello sueño tolteca

(...) Te encuentras en un precioso día cálido y soleado. Oyes los pájaros, el viento y un pequeño río. Te diriges hacia él; en su orilla hay un anciano que medita y ves que, de su cabeza, emana una luz maravillosa de distintos colores. Intentas no molestarle, pero él percibe tu presencia y abre los ojos, que rebosan amor. Sonríe ampliamente. Le preguntas qué hace para irradiar esa maravillosa luz, y si puede enseñarte a hacerlo. Te contesta que hace muchos, muchos años, él le hizo esa misma pregunta a su maestro.
El anciano empieza a explicarte su historia: “mi maestro se abrió el pecho, extrajo su corazón, y de él, tomó una preciosa llama. Después, abrió mi pecho, sacó mi corazón y depositó esa pequeña llama en su interior. Colocó mi corazón de nuevo en mi pecho, y tan pronto como el corazón estuvo dentro de mí, sentí un intenso amor, porque la llama que puso en él era su propio amor.
Esta llama creció en mi corazón y se convirtió en un gran fuego que no quema, sino que purifica todo lo que toca. Este fuego tocó todas las células de mi cuerpo y ellas me entregaron su amor. Me volví uno con mi cuerpo y mi amor creció todavía más. El fuego tocó todas las emociones de mi mente, que se transformaron en un amor fuerte e intenso. Y me amé a mí mismo de una forma absoluta e incondicional.
Pero el fuego continuó ardiendo y sentí la necesidad de compartir mi amor. Decidí poner un poco de él en cada árbol, y los árboles me amaron y me hice uno con ellos, pero mi amor no se detuvo, creció todavía más. Puse un poco de él en cada flor, en la hierba y en la tierra, y ellas me amaron y nos hicimos uno. Y mi amor continuó creciendo más y más para amar a todos los animales del mundo. Ellos respondieron a él, me amaron y nos hicimos uno. Pero mi amor continuó creciendo más y más.
Puse un poco de mi amor en cada cristal, en cada piedra, en el polvo y en los metales, y me amaron y me hice uno con la tierra. Y entonces decidí poner mi amor en el agua, en los océanos, en los ríos, en la lluvia y en la nieve, y me amaron y nos hicimos uno. Y mi amor siguió creciendo todavía más y más. Y decidí entregar mi amor al aire, al viento. Sentí una fuerte comunión con la tierra, con el viento, con los océanos, con la naturaleza, y mi amor creció más y más.
Volví la cabeza al cielo, al sol y a las estrellas y puse un poco de mi amor en cada estrella, en la luna y en el sol, y me amaron. Y me hice uno con la luna, el sol y las estrellas, y mi amor continuó creciendo más y más. Y puse un poco de mi amor en cada ser humano y me volví uno con toda la humanidad. Dondequiera que voy, con quienquiera que me encuentre, me veo en sus ojos, porque soy parte de todo, porque amo. Y entonces el anciano abre su propio pecho, extrae su corazón con la preciosa llama dentro y la coloca en tu corazón. Y ahora esa llama crece en tu interior. Ahora eres uno con el viento, con el agua, con las estrellas, con toda la naturaleza, con los animales y con todos los seres humanos. Sientes el calor y la luz que emana de la llama de tu corazón. De tu cabeza sale una preciosa luz de colores que brilla..

Los Cuatro Acuerdos

12 comentarios:

Alexis Coald dijo...

Uf Que grandes letras, eres una pintora de letras derramadas, excelente escrito, de gran gran altura.
Tienes que publicar un libro, tienes mucho duende

fantasía dijo...

A alexis: muchas gracias por tus palabras, pero este bonito sueño, no es mío. Es un sueño tolteca, aparece en Los Cuatro Acuerdos.
Un besito agradecido

Mikel Zebri dijo...

Realmente bello, tanto que me ha hecho derramar una lágrima de vida.

fantasía dijo...

A mikel: a mi me llegó muy profundo, por eso lo colgué en el rincón, para compartir esa llama...
Los Cuatro Acuerdos, es un magnífico libro que mi gran amiga la viuda, me dejó, sabiendo que era lo que necesitaba leer en este momento.
Aprovecho para darle las gracias a ella y a su chico.
Besitos a todos

Alicia dijo...

Precioso cuento...

Un saludo

Silencio dijo...

Precioso cuento, amar sin medidas, me encanta, besos

Àngel dijo...

A mi también un cuento precioso, y aunque suene a utópico, cada uno puede hacer mucho para que esa llama se extienda a todos y a todo. La vida es sueño, y yo quiero transmitir esa llama en mi sueño... sueño compartido. Me gusto especialmente el detalle sobre como el protagonista le pide que le enseñe a transmitir la llama, tiene tanto contenido, cuantas veces hemos impuesto a los demás nuestra llama...

Un beso desde mi sueño.

maribel dijo...

Que hermoso cuento, y pensar que cada uno de nosotros podemos lograrlo...Gracias por ayudarnos a recordarlo.besos

Alexis Coald dijo...

Solo vine a leer cosas antiguas y he encontrado cosas bellisimas y con mucho sentimiento.
Perdona por escribir poco es que estoy con gripe.

Cariños

Alexis Coald dijo...

Solo vine a leer cosas antiguas y he encontrado cosas bellisimas y con mucho sentimiento.
Perdona por escribir poco es que estoy con gripe.

Cariños

Sharanda dijo...

Q maravilla de letras, cuanta magia desprende el escrito y q maravilla el soñar como lo hice, leyendolo, besos

fantasía dijo...

A alicia: me alegra verte por aquí y también me alegra saber que te ha gustado. Un beso

A silencio: el amor no sabe de medidas. Besito silencioso

A ángel: ...y no dejes que se apague. Besitos de esosquesecuelanenlosueños

A maribel: bienvenida al rincón y gracias a ti, por tu compartir. Un beso destaestucasa

A alexis: espero que te mejores y que no te resfríes por salir de la cama para leerme :)
Un beso antigripal

A sharanda:somos dueños de nuestros sueños, qué buena noticia ¿verdad?
Besito entrelosbrazosdemorfeo