martes, 10 de julio de 2007

Martes con mi viejo profesor



¿Alguna vez habéis llorado hasta quedar exhaustos? El agotamiento te invade hasta tal punto que no te quedan fuerzas ni para sonarte la nariz. Toda la energía la utilizas para tomar en pequeños intervalos ruidosas inspiraciones de vida. La calma ha invadido no sólo tu cuerpo sino tu mente y entonces te entregas en bendita sumisión al placer de la rendición, dejas que la vivencia penetre en ti plenamente, porque sólo así eres capaz de dejarla ir...

Lloré como nunca había llorado aquellas tardes de verano en las que mi madre me obligaba a dormir la siesta, y yo me negaba, e impotente lloraba hasta que poco a poco los lloros se convertían en cansados hipos que anticipaban un sueño nada reparador.

Lloré como nunca había llorado por los seres queridos que no tengo a mi lado, y me di cuenta de “cómo perdura el amor" y de cómo éste te hace seguir vivo, aún después de que te hayas ido...

Resonó con fuerza en mi cabeza: “Perdónate a ti mismo. A continuación perdona a los demás” y entonces lloré como nunca había llorado con el perdón, después de haberme sentado en el banquillo de los acusadores y de los acusados.

Lloré sumida en la nostalgia al darme cuenta de lo poco que necesitaría para tener "un día perfecto" y lloré de nuevo lágrimas antiguas al “decirnos adiós”...

No he podido ni he querido evitar que mis ojos enrojecieran con las conversaciones entre Mitch y su entrenador. Me gusta mucho leer y vibro con cada lectura, pero no recuerdo haber leído un libro que me hiciera tanto llorar... “Martes con mi viejo profesor” ha sido una gran experiencia en muchos sentidos.

Si te apetece descubre la tuya...

21 comentarios:

El Mostro dijo...

A veces llorar sirve, no? Lloré por última hace 6 años, cuando murió mi perro.

Respecto al libro, no lo conozco, pero parece emotivo.

Besos mostros.

Belén dijo...

Que si he llorado hasta quedarme exhausta? siiiiiiiiii y muchooooo!!!!

Besos

:)))))

IGNACIO dijo...

Dicen que llorar limpia el alma, hace vibrar todos los músculos del cuerpo, y además en tu caso, perdonas en primera persona.

Llora y lee.

Besos.

Nosotras mismas dijo...

He llorado hasta la saciedad, he llorado por rabia de no poder llorar.

juan rafael dijo...

No lo he leído, pero obligarte a hacer la siesta no me parece bien, por mucho que des mal. Va según los ciclos de cada persona.
Besos.

fantasía dijo...

A mostro: y yo que pensaba que los mostros no lloraban :)))
Besitos sensibles

A belén: pues bienvenida al club!
;-)
Besos compinches

A ignacio: tiene todos esos efectos y más que se nos quedan en el tintero :))
Y los hombres, ¿también lloran?
Un besito

A nosotrasmismas: esas lágrimas son las que más duelen, ¿verdad?
Bienvenida al rincón de las lágrimas :)))

A juan rafael: y yo con lo buena niña que era! si hay cosas que no se pueden llegar a entender!!

Luli dijo...

Siiiiiiiiiiiii he llorado por tres dias seguidos y lo peor, sin saber por qué si alguna vez, en este teatro que es la vida te sientes mal.

Maravilloso

Mi abrazo

Naorio dijo...

La verdad es que nunca he llorado hasta quedarme exhausto pero me he quedado exhausto y con la misma sensación de paz interior en otras ocasiones...

Que bueno echar unas lagrimillas de vez en cuando, salud para nuestros ojos y para nuestra azotea.

Y que se puede decir de un buen libro... los buenos libros hacen que sus historias pasen a formar parte de las tuyas... leer es vivir lo que nunca viviremos... Si solo fueran lagrimas lo que se te cae con un buen libro...

Muchos besitos y sigue con ese vicio tan sano de la lectura... muamuas

PD: Ya no sé que serían mis textos sin tus comentarios, me imagino que igual que la cerveza y la espuma... thanks.

ÁGAPE dijo...

Llorar es una catársis del alma... si, he llorado, todos lo hemos hecho: por amor, por impotencia, por tristeza, por un buen libro (varias veces)... después de llorar siento un alivio, calma tal vez, pero se que no será la última vez...

Un abrazo para vos!

MANDALAS POEMAS dijo...

Hola, desde Barranquilla, Colombia, te envío un caluroso saludo y mis felicitaciones por tu blog y sobre todo por su contenido. Te invito muy cordialmente a que visites el mio en donde estan consignados mis poemas. Espero tus valiosos comentarios.

www.mandalaspoemas.blogspot.com

Un abrazo,


Víctor González Solano

Darilea dijo...

Soy muy llorona lo confieso, tanto lloro para lo bueno como para lo malo, y si este libro es de lagrimillas pues habrá que leerlo.
Besitos :-)

Emma dijo...

A veces llorar es lo mejor que te puede pasar. Hay pocas cosas peores a no poder llorar.

marimar dijo...

ahora que lo cuentas, es as� llorar hasta quedar exhaustos, cuando uno ha sido en el d�a amor y amado , con salud ya tiene el d�a perfecto.
"mARTES con mi viejo profesor", tomo nota.
BUENNN fin de. TUve una semana azul
UN abrazo de vitamina C .

Mónica. dijo...

Por supuesto que he llorado y mucho. Y siempre al final, me siento liberada. Es bueno llorar de vez en cuando.
Bsss

IGNACIO dijo...

Vengo a desearte un felíz domingo.

Y un abrazo.

ÁGAPE dijo...

Pso a dejarte un abrazo y a desearte feliz inicio de semana =)

Té la mà Maria - Reus dijo...

un placer entrar en tu magnifico blog felicidades

saludos desde Reus

pekerm4nn dijo...

uff... hace mucho que no lloro, no se si es bueno o malo, lo que si río bastante seguido... pereo recuerdo que las veces que he llorado mucho, luego me he sentido mucho mejor...
un beso

pUbLiFrEaK dijo...

Lloro hasta el cansancio sólo cuando aquello por lo que lloro lo merece. En caso contrario trato de derramar unas lágrimas, no más. He llorado mucho por cosas que no mereceían mis lágrimas.

Salú!

P.D.: He vuelto! Ya hay un nuevo post.

No puede ser que estemos aquí para no poder ser dijo...

si las lagrimas son la sensibilidad del corazon desdichado aquel que no las derrama no?
ya tambien he llorado hasta quedar cansadisima!

chao cuidate!

El lenguaraz dijo...

Llorar es desencadenar un torrente, y la avenida de lágrimas, capaz de llevarse hasta los guijarros más encajados; llorar, a veces, es una liberación.
La riada dejará su marca, pero el terreno quedará más despejado; las semillas lejanas, polizones de catástrofes, se encargarán de engalanar la rambla.